Fernando Navarrete
Entrevista a Fernando Navarrete, arpista e innovador constructor de arpas
Quito - Ecuador
Por Ramiro Uribe

Ramiro Uribe (R.U.) Háblanos por favor sobre tus inicios con el arpa y la manera como llegaste a ella.
Fernando Navarrete (F.N.) Comencé a tener contacto directamente con el instrumento en el año de 1988, aquí en mi ciudad, Quito, cuando me invitaron a incorporarme al Trío Equinoccial en el que conocí a Fausto Gallardo. Él fue también constructor de instrumentos de cuerda, además de ser el ejecutante de este instrumento en el trío. Así empezó mi interés por el arpa.
R.U. ¿Cuál era tu instrumento con el trío en esa época?
F.N. Tocaba el requinto y hacía la primera voz. Mi inclinación por el arpa no estaba dirigida entonces a la construcción del instrumento, sino a la interpretación del mismo. En 1990 me separé del Trió Equinoccial, y comencé a introducirme en el mundo del arpa, muy desalentador en esa época. Había pocos constructores, no teníamos cuerdas y existían pocas arpas. El medio y las condiciones eran totalmente desfavorables, así es que tuve que ingeniár-melas para seguir adelante

R.U. ¿Tu formación como constructor de arpas y de otros instrumentos de cuerda es autodidacta?
F.N. Sí lo es como constructor. En lo técnico-musical, yo ya tocaba música tradicional ecuatoriana con guitarra. Eran géneros locales como Pasillos, Sanjuanitos, Albazos, Danzantes,Tonadas y Bombas al estilo de los maestros Segundo Guaña y Segundo Bautista.
Hice mis primeras presentaciones a los doce años de edad, en la emisora internacional H.C.J.B. „La Voz de los Andes“. Mis padres, al observar mis aptitudes, me matricularon en el Conservatorio Nacional de Música. Allí permanecí poco tiempo, y luego pasé a estudiar en la Sociedad de Autores y Compositores Ecuatorianos (SAYCE). Ahí estudié teoría de la música sin descuidar la parte práctica como guitarrista.
No permanecí mucho tiempo en ese instituto, pues no estoy de acuerdo con la forma de enseñanza de nuestras instituciones dedicadas a la formación musical. Yo creo que al alumno primero se le debe educar y enseñar el desarrollo del oído musical, lógicamente, sin dejar de lado la formación teórica-académica. Este método de trabajo lo practico con mis alumnos, y hasta hoy me ha dado muy buenos resultados.

R.U. ¿Quién, o quiénes fueron tus referentes para a construir tus primeras arpas?
F.N. Mi referente fue el maestro Fausto Gallardo, mi impulsor, aunque en forma inconsciente de su parte. Sus conversaciones siempre giraban alrededor del instrumento: del arpa que estaba por terminar, de las piezas que había hecho, de sus arreglos, de los acabados, de la máquina para construir cuerdas que el mismo inventó, de las maderas que utilizaba. Así, fui asimilando e incremen-tando gradualmente los conocimientos, producto de los años de trabajar con Fausto.

R.U. Es decir que tomaste como modelo el arpa de tipo paraguaya que construía el maestro Fausto Gallardo.
F.N. Así fue. Sin embargo, en 1991, cuando me separé de Fausto, visité al constructor y arpista Victor Sisa, en Píllaro, provincia del Tungurahua. De él adquirí mi primera arpa, la misma, que conservando el modelo de arpa paraguaya, tenía un estilo y sabores más ecuatorianos, tanto en su construcción como en su sonido.
R.U. El etnomusicólogo estadounidense Dr. John Schechter ha hecho una clasificación de las diferentes arpas ecuatorianas, dividiéndolas en cuatro principales tipos: el Arpa Imbabureña, el Arpa Folclórica o de Tungurahua, el Arpa Híbrida, y el Arpa Ecuatoriana-Paraguaya.
Esta última, se desarrolló en base del Arpa Folclórica, y gracias al arribo de los arpistas paraguayos que llegaban a Ecuador, y la influencia que dichos músicos visitantes tuvieron en los intérpretes y constructores locales.
Esto sucedió en medio de los cambios socio-económicos que experimentaba el país, originados por el inicio de la explotación petrolera a principios de la decada de 1970. La paulatina desaparición de las generaciones de constructores e intérpretes de estas variedades de arpas, generó la necesidad de adoptar el Arpa Paraguaya, y adaptarle el repertorio nacional ecuatoriano para continuar con las actividades musicales. No obstante, en detalles como afinación, estilo y técnica de ejecución de la Música Ecuatoriana, no se produjeron alteraciones. Hoy se sigue interpretando nuestra música con técnicas y características propias, de acuerdo a la zona geográfica, y de acuerdo al repertorio requerido.
F.N. Al morir Fausto Gallardo en el año de 1996, ya no había en Quito ninguna otra persona que construyera arpas ni cuerdas para las mismas. Entonces yo renuncié a mis labores de docente de Educación Musical y me reafirmé en la labor de construcción de instrumentos de cuerda. Decidí dedicarme a enrique-cer mi repertorio, saqué mis arpas al mercado y empecé a fabricar cuerdas para mis arpas. Hasta la fecha me mantengo realizando estas actividades.

R.U. Yo me atrevería a denominar al tipo de arpa que tú has desarrollado como „Arpa Ecuatoriana Moderna“. Lo digo por su innovada presencia, por los materiales que usas, por la forma, estructura y sonido que has logrado. ¿Podrías hablarnos un poco de tu instrumento, de sus materiales, de la forma cómo trabajas?
F.N. Para la espalda del arpa uso cartón simple de molde tratado, lo que da como resultado mayor versatilidad y moldeabilidad para lograr la curva de la espalda. Para que este material sea sonoro, lo someto a un pequeño tratamiento propio de la industria actual, en el que se mezcla cartón con madera para producir un tipo de aglomerado. Basándome en este principio, mediante la combinación y mezcla de resinas, colas y lacas, obtengo un acabado muy estético y llamativo en su apariencia externa. Así se produce la impresión de que la espalda del instrumento está fabricada en cuero.
Por dentro, en cambio, tiene una resistencia mayor que la lograda con la madera. Este tratamiento permite que el cartón, que no es un material sonoro, adquiera cualidades sonoras, además de poseer resistencia semejante a las de la fibra de vidrio en la parte interna de la espalda.
En cuanto al sonido: la parte fundamental para la calidad del sonido del instru-trumento es su parte frontal: la tapa del arpa. Si el material de la tapa no es sonoro, de buena calidad, no se puede lograr nada bueno. Por lo tanto, para el frente del arpa, para la tapa de su cuerpo sonoro, utilizo una madera noble y sonora como pino. Apoyo esta sonoridad con los laterales, los aros, y le cierro correctamente la espalda con el cartón tratado. De esta forma, las ondas sono-ras se deslizan por el pino hacia atrás y regresan. Como resultado tienes el sonido que escuchas: cristalino, con reverberancia y retorno naturales. Es una gran ventaja poder utilizar materiales baratos además de las maderas nobles. Al paso que vamos, y debido al uso indiscriminado de las mismas, se van a agotar los árboles. ¿Qué vamos a hacer entonces?
R.U. ¿Te sirvió mucho el tiempo que pasaste en España y en los Estados Unidos para el trabajo actualmente desarrollas en Ecuador?
F.N. Asi es Ramiro, especialmente el tiempo que viví en los Estados Unidos. Allí se me presentó la oportunidad de trabajar en el ensamblaje y pintando de pianos que llegaban desde Canadá. Al observar los laterales de los pianos, me sorprendí al constatar que estaban elaborados con madera contrachapada. Yo suponía que todas sus partes estaban construídas con maderas nobles. Rompí este tabú al volver a Ecuador y comencé a diseñar y construir los instrumentos de cuerda, particularmente arpas, aplicando lo que había aprendido de esa experiencia en los Estados Unidos. Utilizo materiales reciclados como el cartón y la madera contrachapada. Tú mismo has podido escuchar la calidad del sonido en las guitarras, requintos y arpas que he fabricado.
R.U. ¿Cómo han tomado tus nuevos procedimientos los constructores tradicionalistas de instrumentos?
F.N. Para los jóvenes ha sido una sorpresa, se entusiasman, reconocen el tra-bajo y me apoyan. Los músicos que han adquirido mis arpas, además de elo-giarlas por la nitidez y calidad de su sonido, han destacado su ligereza. Mis arpas son más livianas que las normales. Para ello es fundamental usar cartón de 3 a 5 mm. de espesor. Tienen la característica adicional de ser totalmente de-sempotrables, lo que facilita su transporte y su reparación cuando alguna pie-za se daña. Además, les he incorporado un micrófono interno, lo que permite que mis arpas puedan ser fácilmente amplificadas.
Ahora bien, es claro que para los constructores tradicionalistas de arpas, estas innovaciones han sido como una afrenta. Según ellos, es inadmisible que se utilice cartón para construir un instrumento musical. Yo les respondo simplemente con la calidad y sonoridad de mis instrumentos.
Tengo la ventaja de ser también músico, y de conocer el terreno en el que piso. Pienso que como en todos los campos del saber humano, si se busca la excelencia, hay que estar en constante investigación, experimentación y evolución. No se puede opinar sin haber probado otras opciones, sólo porque la tradición y la costumbre le dictan a uno tal o cual procedimiento.
R.U. ¿Tu trabajo es totalmente manual?
F.N. Sí, todo lo construyo yo mismo, inclusive las cuerdas para mis instrumentos, utilizando materiales que logran la producción de un mejor sonido.
Fabrico las arpas de acuerdo al pedido del cliente: arpas desde de 8 hasta 42 cuerdas. He construído dos arpas diatónicas para el Conservatorio Nacional de Música.
R.U. ¿Qué proyectos tienes ahora por delante?
F.N. Como intérprete musical, pronto lanzaré, junto con mi hermano Edwin, nuestro cuarto disco compacto. Con los tres discos anteriores nos ha ido bastante bien.
En cuanto a la construcción de instrumentos, quiero seguir fabricando requintos, guitarras, arpas. Estoy diseñando actualmente un arpa cromática en la que se podrá acceder a los semitonos oprimiendo un botón cercano a la cuerda que va a alterarse.
Mi último proyecto es fabricar el Piano Popular, totalmente hecho en Ecuador. No solamente ensamblado aquí, sino fabricado en el país con nuestros mate-riales y maderas. Para las teclas utilizaré la Tagua1), más conocida como el „marfil vegetal“. Para el sistema metálico, tengo ya la aleación correcta de mate-riales con que fabricar el arpa del piano, la cual produce un sonoridad semejante a la generada con los materiales normalmente empleados. Esto permitirá el abaratamiento de los costos, y que tengan acceso a este instrumento, no solamente gente con recursos económicos elevados, que son quienes pueden adquirir un piano extranjero, sino las personas menos favorecidas. Estoy buscando financiamiento para este proyecto.
Mi proyecto a largo plazo, como diseñador interesado en la innovación y experimentación con los instrumentos, es inventar un nuevo instrumento de cuerdas.
R.U. Fernando, muchas gracias por tu amabilidad, te deseo mucho éxito en todo lo que te propongas.
F.N. Gracias también Ramiro. ¡Hasta la próxima!
1) Especie de nuez dura, fruto de una palma (Phytelephas aecuatorialis) que crece en los bosques tropicales del norte de América del Sur.
Quito, Junio del 2004.